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La Zaragutia Mora
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Dentro de las leyendas que se desarrollan en torno al Castillo de Alconchel, sobrecoge una que tiene que ver con una sombra espectral, la que llaman “La Zaragutía Mora”, un fantasma que vaga por las rocas del castillo buscando a quienes quieran profanar el tesoro moro ya que dice ser el guardián del mismo. Dice la leyenda que aquellos niños o niñas que se portan mal, les puede aparecer la Zaragutía Mora del Castillo. Por ello la utilizan los padres como reprimenda a sus hijos.

 

Con los  árabes es cuando se empieza a completar  la ocupación del cerro de Miraflores aportándole, a lo que ya podía existir allí, el estilo de fortificar de los musulmanes. Así ocurrió durante el reinado del gran emir Abd – Al – Raman II (822 – 852) y el 1016 cuando se funda la dinastía Aftasí por Al-Aftás descendiente de la tribu beréber de Miknasa quien desde el comienzo de su reinado se preocupó por reparar y ampliar la fortaleza de Alconchel pues su reinado pasó por numerosas guerras fronterizas con los reyes de Sevilla, Carmona y Córdoba. Posteriormente el castillo pasó a manos Almohades con lo que su legado musulmán está patente entre sus piedras incluidas sus leyendas, como la de la Zaragutía.

 

La Zaragutia es una Planta parecida en su aspecto exterior al género arum, diferente en la forma de las hojas que se dividen en tres lóbulos, de los que el central es indiviso y los laterales alargados. La flor es una espata verdosa por fuera y rojo aterciopelado por dentro. El espádice central de la flor es grueso y de color burdeos. Es una planta que se cultiva más por sus hojas que por su flor, ya que ésta, aunque atractiva, despide un olor desagradable que atrae a las moscas, y a veces se cortan antes de que se abran. EL APODO DE “MORA” le viene por el pasado musulmán de la fortaleza.